Capítulo 4 : Bailes y dos productos de gasolinera

Aunque me da mucha rabia no saber bailar, mi tipo de música preferido es la música de baile en todas sus variedades, bueno todas, todas…. no. Los bailes folkloricos nunca me interesaron demasiado, la verdad… pero prefiero escribir de lo que SI me gusta .

Por ejemplo, el limbo, que es como un twist extremo para contorsionistas y al que Chris Montez canta en uno de sus éxitos. Casi todos los bailes parecen que sean del siglo XX pero no nos podemos olvidar de PSY y el «baile del caballito”, que causó furor a principios del siglo XXI, o sea hace unos años. El vídeo es de mis favoritos de la historia y el baile me encanta.

Aunque visto desde el 2019 parezca ridículo, en los 70s hubo como un movimiento de rockeros de mala pata que intentaron hacer desaparecer la música Disco (algo parecido a lo que pasó hace unos años con el regeton), quemaban los discos y les parecía fatal que la gente bailara cosas como el The Hustle de Van McCoy. En esa década coincidieron dos de mis estilos de música favoritos, la música disco y el punk. Y lo que bailaban los punks (y yo bailé porque era facilísimo) era el pogo. Chris Spedding explica en esta canción tan perfecta como se baila el pogo.

Una de mis 10 películas preferidas es Hairspray de John Waters. En el guion todo gira alrededor del baile, con lo que salen muchos bailes diferentes, como el Madison. De la banda sonora de esa maravilla del séptimo arte uno de los momentos cumbre es la versión del Ray Bryant Combo del Madison y si escucháis La mosca muerta en la versión de Alaska y Dinarama puede que el dibujo del piano os suene de algo.

Otro de mis bailes favoritos es el Rock steady, que es como el baile del ska pero más pausado. Alton Ellis lo explica en esta canción que tiene unos arreglos vocales y de viento insuperables.

Y para terminar; The Crusher y The Novas , una de mis voces favoritas del rock’n’roll va describiendo el baile sobre una base musical inmejorable. Me hubiese encantado ser el batería de este grupo. Quizás en otra vida……

Me encantan las gasolineras. Me encanta fotografiarlas. Las formas y los colores de estas edificaciones efímeras me fascinan, por eso me da rabia no encontrar nada que me guste demasiado. Sin embargo hace unas semanas, de camino hacia algún concierto, di con dos productos que si me gustaron. El regaliz negro Fini, a parte de ser vegano, sin gluten ni colorantes ni grasa, es verdaderamente gourmet, como pone en el preciosísimo envoltorio. Los pistachos tostados y salados de Les Garriges también están buenísimos y como hay que pelarlos resultan una manera muy distraída de pasar el viaje. Y vienen en botella de cristal reciclabe…. y ya se sabe ¡Reciclar o morir!